Respecto al desempeño reciente de las remesas y los efectos económicos asociados.
Hola a todos! Bienvenidos a EconoNICs.
En este post quisiera discutir un fenómeno de alta importancia para la economía de nuestro país: el rápido incremento de las remesas familiares. Principalmente quisiera destacar que, si bien existen múltiples beneficios a esta alza tan importante, también hay riesgos macroeconómicos a los que el país se expone con esta situación.
Sin más preámbulo, empecemos la discusión.
En el siguiente gráfico muestro la evolución de las remesas en los últimos 5 años. Aproximadamente a partir de mediados del año 2021 la tendencia de las remesas cambió de forma importante, indicando un crecimiento más acelerado. La línea azul oscuro son las remesas, mientras que la línea naranja es la tendencia estimada de las remesas.
Esta dinámica resultó en flujos de remesas por 3,224.9 millones de dólares en el año 2022 (US$2,146.9 millones recibidas en 2021), es decir, un crecimiento de 50.2%. Para poner este número en perspectiva, el crecimiento promedio de las remesas entre 2019 y 2021 fue de 13%, es decir, las remesas están creciendo a una velocidad casi 4 veces superior al crecimiento promedio de los 3 años previos.
En lo que llevamos de 2023 este ritmo se ha acelerado aún más. Al comparar los flujos recibidos entre enero y marzo de 2023 versus 2022, ¡éstos han crecido 61%! Si hacemos una anualización de los flujos recibidos entre enero y marzo, al cierre de 2023 el país habrá recibido aproximadamente 4,081.2 millones de dólares en remesas (US$1,020.3 / 3 * 12).
Esta situación sin lugar a dudas tiene múltiples beneficios para nuestro país.
En primer lugar, el consumo agregado de la economía se ve favorecido. Las remesas aumentan el ingreso disponible de las familias receptoras, lo que les permite gastar más para satisfacer sus necesidades. En el agregado, es decir, cuando sumamos a todas las familias que están en esta situación, el consumo de toda la economía aumenta, promoviendo, al menos en el corto plazo, un mayor dinamismo económico.
Esta situación se evidencia en los datos. Cuando comparamos el crecimiento de la economía nicaragüense y el crecimiento de los flujos de remesas, se encuentra una correlación positiva entre ambas de 0.63.
De hecho, tomando un paso adicional, se puede evidenciar que esta correlación se ha fortalecido en los últimos 11 años. Para ilustrar este último punto, calculé la correlación móvil entre el crecimiento del IMAE y el crecimiento de los flujos de remesas, bajo una ventana móvil de 60 meses. La correlación más baja registrada en los últimos 11 años fue de 0.48 (en el año 2012 aproximadamente), mientras que la mas alta que se registró fue de 0.70 (en el año 2021).
Es importante aclarar que correlación no implica que exista causalidad. Es decir, que el hecho que los flujos de remesas estén en aumento, no necesariamente implicará un mayor crecimiento para el país. Lo que si es evidente, y que se concluye a partir del gráfico, es que el grado de asociación entre ambas variables se ha fortalecido en los últimos años.
Para sustentar más este argumento, basta con que verifiqués que los flujos de remesas han pasado de representar el 10% del PIB en el año 2006 a 21% en el año 2022. Durante el período 2006-2019 estos flujos fueron equivalentes al 10% del PIB en promedio; los últimos 3 años éstos han sido equivalentes al 17% del PIB.
En segundo lugar, las remesas tienen un segundo efecto sobre la actividad económica que es de alta relevancia. De acuerdo a múltiples estudios las remesas reducen la volatilidad de variables macroeconómicas importantes como el producto o el consumo.
En la siguiente tabla pueden ver algunos de estos estudios con un breve resumen de sus principales resultados:
| Título | Resumen | Autores | Año |
|---|---|---|---|
| Economic volatility and remittances | Las remesas tienen un rol clave en la mitigación de choques adversos al producto | R. Craigwell, Mahalia Jackman, W. Moore | 2010 |
| Do remittances dampen the effect of natural disasters on output growth volatility in developing countries? | Las remesas alivian los efectos desestabilizadores de los desastres naturales | Christian Ebeke, Jean-Louis Combes | 2013 |
| Remittances and Macroeconomic Volatility in African Countries | Las remesas absorben una parte sustancial de los choques al producto en estos países | Ahmat Jidoud | 2015 |
| Output Growth Volatility and Remittances | Las remesas están negativamente correlacionadas con la volatilidad del crecimiento económico | Matteo Bugamelli, Francesco Paternò | 2008 |
| How does financial development influence the impact of remittances on growth volatility | Un alto nivel de desarrollo financiero potencia el efecto estabilizador de las remesas | Ibrahim Ahamada, Dramane Coulibaly | 2011 |
| Do Worker Remittances Reduce Output Volatility in Developing Countries? | Las remesas tienen un efecto negativo sobre la volatilidad del crecimiento económico | R. Chami, Dalia S. Hakura, P. Montiel | 2012 |
| The impacts of international migrants’ remittances on household consumption volatility in developing countries | Las remesas aumentan el bienestar de los hogares receptores en países en desarrollo. | Ripon Kumar Mondal, Rasheda Khanam | 2018 |
| Remittances: An Automatic Output Stabilizer? | Las remesas ayudan a reducir la volatilidad del producto. | R. Chami, Dalia S. Hakura, P. Montiel | 2009 |
| Remittances and Vulnerability in Developing Countries | Remesas alivian restricciones de crédito en países receptores. | Giulia Bettin, A. Presbitero, Nicola Spatafora | 2014 |
| Remittances and Household Consumption Instability in Developing Countries | Las remesas ayudan a estabilizar el consumo en países en desarrollo. | Jean-Louis Combes, Christian Hubert Ebeke | 2011 |
En otras palabras, las remesas dan seguridad al ingreso de las familias receptoras. Esto, en última instancia promueve el consumo, y, en términos más generales, les permite una mejor calidad de vida. En última instancia, esto promueve el crecimiento del país.
En tercer lugar, la entrada de remesas trae beneficios a la estabilidad del régimen cambiario de Nicaragua, ya que es una fuente de divisas para la economía. Esto se ve reflejado en una brecha cambiaria relativamente baja. Profundicemos un poco más en este punto.
La brecha cambiaria es la diferencia porcentual entre el tipo de cambio de mercado (el que cobran/pagan bancos, casas de cambio, cambistas, etc.) y el tipo de cambio oficial (el que publica el BCN). El tipo de cambio de mercado se acercará al tipo de cambio oficial en la medida que la economía tenga una cantidad suficiente de dólares (es decir, que la demanda de dólares pueda ser suplida por el mercado).
En el gráfico anterior observamos que la brecha cambiaria en los últimos dos años permanece por debajo del 2% (que es el porcentaje de comisión que cobra el BCN por venderle dólares a los bancos desde el año 2020) e inclusive por debajo de un 1% (que era el antiguo porcentaje de comisión). Esto indica un buen abastecimiento de divisas en la economía, lo que puede asociarse a la dinámica de las remesas.
Evidentemente, hay otros factores que pueden incidir en la menor brecha cambiaria, como por ejemplo la reducción de las importaciones, las que al primer trimestre de 2023 ha disminuido 7.9% respecto al año pasado. Esta situación reduce la demanda de divisas de la economía, propiciando también una menor brecha cambiaria.
Ambos efectos podrían ser los principales responsables de la acumulación de reservas internacionales del BCN. Al 30 de abril las reservas internacionales registran un saldo de US$ 5,401.6 millones. Para poner en perspectiva este número, desde el año 2020 hasta el presente, las RIB del BCN se han más que duplicado, creciendo 168% (saldo de RIB en 2020 de US$ 3,211.9)
Desfortunadamente no todo son buenas noticias. Existen principalmente tres efectos que pueden aumentar el riesgo macroeconómico y/o lastrar el crecimiento económico. Algunos de estos son:
Un riesgo macroeconómico se puede definir como una condición en la economía que puede tener consecuencias negativas en el bienestar de las personas y/o en las operaciones de las empresas. En otras palabras, un riesgo macroeconómico no es un costo en sí mismo, sino una condición que hace que los choques que sufre la economía tengan mayores efectos negativos. Esto es consistente con la idea de que los riesgos macroeconómicos pueden ser causados por factores internos o externos y pueden tener un impacto significativo en la economía de un país en su conjunto.
La entrada acelerada de las remesas que vive nuestro país puede aumentar el riesgo macroeconómico al crear dependencia a estos flujos. Esta mayor dependencia incrementa la vulnerabilidad de la economía a choques externos. Por ejemplo, seríamos más vulnerables a una recesión en EEUU, la cual ya no solo implicaría una menor demanda externa (menos exportaciones), sino que un menor empleo hispano repercutiría sobre la dinámica de las remesas y, con ello, un menor consumo agregado en nuestra economía. A mayor dependencia de las remesas, este mecanismo de transmisión se hace más fuerte.
En segundo lugar, las remesas pueden tener un impacto sobre los precios. En este sentido, si los receptores de remesas tienen un mayor poder adquisitivo, esto puede resultar en una mayor demanda de bienes y servicios en la economía. Si todos los demás factores permanencen constantes, estas presiones de demanda pueden provocar alzas en los precios de la economía.
Esta situación reduce la competitividad externa del país. Una mayor inflación reduce el poder adquisitivo del córdoba frente a otras monedas. Este deterioro implicaría que para adquirir bienes y servicios del exterior los nicargüenses deban pagar con córdobas con menor poder adquisitivo frente a monedas cuyo poder adquisitivo se deteriore de forma más lenta.
A pesar de lo anterior, quizás el efecto más importante se asocia a las posibles pérdidas de productividad de la economía. Si bien la dinámica actual de las remesas se puede asociar al buen desempeño del mercado laboral en EEUU (principal origen de las remesas), también podría ser consencuencia de un aumento de la migración. Esto último tiene efectos negativos sobre la productividad de la economía, principalmente en el largo plazo, debido a la fuga de talentos y/o la reducción de mano de obra productiva.
En ambos casos, las empresas pierden empleados productivos. Sus índices de rotación aumentan y se reduce la velocidad de contratación. Esta situación, que golpea especialmente a aquellas que son intensivas en mano de obra, resulta en presiones sobre sus flujos de caja, debido a la reducción del capital de trabajo por el pago de indemnizaciones. También tienen efectos negativos sobre sus ganancias, debido a que se debe provisionar un mayor pasivo laboral.
En el largo plazo, esta condición genera escasez de ciertas profesiones u oficios (encareciendo estos servicios), implica una menor innovación y emprendedurismo; además, una adopción más lenta de tecnologías y una menor recaudación fiscal (asociada a las remuneraciones).
Nicaragua vive una situación excepcional con el acelerado ingreso de remesas. En un lapso de menos de 3 años, las remesas pasaron de representar el 10% del PIB al 17% del PIB, un incremento sin precedentes en la historia reciente de nuestro país.
La entrada acelerada de remesas le da a la economía una cara muy positiva, ya que promueve el crecimiento, la estabilidad del consumo agregado y niveles adecuados de divisas en la economía.
Sin embargo, existe una cara no tan bonita. La economía se expone a nuevos riesgos macroeconómicos, una mayor exposición a choques externos, pérdidas de competitividad y, en general, una menor productividad.
Es por lo tanto de gran importancia velar por la formulación de medidas económicas que mejoren la calidad del gasto de las remesas. Es decir, medidas que promuevan su inversión y no el consumo total de estos recursos. Esto permitiría mitigar los efectos negativos de esta nueva realidad económica.